Mensaje sobre el Fallecimiento del Papa Francisco
Queridos amigos de El Camino Real,
Esta mañana, como muchos otros, me desperté con la triste noticia de que el Papa Francisco había fallecido en el Vaticano. Aunque no tuve el placer de conocerlo, el tono de liderazgo de Francisco era sincero y recordaba a la Iglesia y al mundo nuestro profundo compromiso de cuidar a toda la humanidad. Tenía claro en que los seguidores de Jesús estaban llamados a vivir según el Evangelio: dar de comer al hambriento, dar ropa al desnudo, visitar al enfermo y al preso, y dar la bienvenida al extranjero (San Mateo 25). Era igualmente claro que los líderes mundiales eran responsables del cuido de las naciones y los pueblos que gobernaban, porque era para este fin que se les confiaba el liderazgo de sus pueblos. El Papa Francisco era firme en su compromiso y parecía buscar siempre formas de conmover los corazones de los líderes, tanto seculares como religiosos.
No hay nada más apropiado que el Papa Francisco haya fallecido el lunes de Pascua. Después de bendecir a las multitudes en Pascua y transmitir un último mensaje de esperanza y desafío, había hecho lo que había que hacer para que los seguidores de Jesús avanzaran hacia un futuro mejor. Su muerte engendra en la Iglesia Católica Romana la oportunidad de seguir buscando su camino en el mundo posmoderno, dando espacio para las voces y los dones de los marginados y de aquellos que aún no han sido escuchados.
En nombre de nuestra diócesis, expreso mis condolencias a nuestras diócesis católicas vecinas de San José y Monterrey. Que el querido Papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, descanse en paz y resucite en gloria.
Fielmente,

